Cuenta la leyenda, se dice, se comenta, que antiguamente en una época pasada existían unos videojuegos donde para conseguir un traje nuevo para el personaje tenías que terminarte el juego en modo difícil. Donde pasado más de un año salía un nuevo disco de juego con la palabra "Expansión", que costaba poco dinero (o era gratis) y no sólo brindaba innumerables horas extra de juego sino que además modificaba el original y sus reglas además de añadir una resolución superior.
Pero también cuenta la leyenda que a partir de éste generación de consolas eso desapareció prácticamente por completo dando paso a los DLCs, algo que en principio prometía muchísimo. Imaginad, poder recibir la expansión (tal y como la conocíamos antes) directamente a tu consola, en tiempo real y poder exprimir muchísimo más nuestros juegos favoritos, las posibilidades eran ilimitadas ¿verdad?
Pues no, la cosa no fue por ahí, de repente todas o casi todas las compañías que amábamos por todas las horas de diversión que nos ofrecían cambiaron, se volvieron ambiciosas, querían recaudar dinero a toda costa y ofreciendo lo menor posible, el concepto de DLC se corrompió y mucho, llegando a ofrecer verdadero contenido de risa a un precio impresionante o aplicando políticas desleales con el usuario. Veamos todos estos casos ¡Dentro DLCs!























